MALO-MALÍSIMO

El autor entra en la librería casi a hurtadillas. Enseguida se ve abrumado por la ingente cantidad de libros. Busca el suyo. Un barullo de gente se arremolina alrededor de dos mostradores. En uno están las novedades. Mete el cuello entre los clientes y mira con intensidad, pero no ve el suyo. ¿Se habrá agotado? A la izquierda está la mesa-mostrador de los más vendidos, y, sobre ella, el ranking. Levanta la vista esperanzado: ¡mira que si el suyo estuviera entre los privilegiados!… Pero no, no…, definitivamente no. Un tanto inquieto empieza a recorrer la librería sistemáticamente, escudriñando las estanterías con ojos ansiosos. Pero no, el suyo no está. La librería tiene un rincón, una pequeña sala desatendida, casi virgen, donde no hay una alma. Entra con cierta aprensión. Pasa la vista por los anaqueles y de repente lo ve: sí, el sitio es malo-malísimo, se diría que nadie entra nunca ahí, pero… aun así sonríe: porque siempre cabe la posibilidad de que un espíritu aventurero penetre en la inmaculada estancia y compre el suyo.

 

Imagen extraída de:

http://www.lacentral.com/web/librerias/LaCentral/

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Acerca de plsalvador

Aspirante a pensador (2ª acepción)
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12 respuestas a MALO-MALÍSIMO

  1. Julia Navas dijo:

    Y puede que ese Jim Hawkins descubra un verdadero tesoro; y que entusiasmado y febril, comparta ese hallazgo literario. Y esos afortunados receptores de su mensaje, contagiados por la excelencia de la historia, hagan lo mismo. Pura matemática: el boca a boca en progresión aritmética obrará el milagro, y el libro acabará en la zona de bets-sellers…Pero eso será otra historia.

  2. Julia Navas dijo:

    Perdón, progresión geométrica… Las matemáticas no se me daban mal, pero no eran mi fuerte.

    • plsalvador dijo:

      Y te has dado cuenta… Bien-bien. Requetebién. Yo debería estar leyendo mi galerada personal. Y mira, aquí charlando virtualmente. Pero ahora sí, pincho el submit de marras y me pongo a trabajar. Buen fin de semana.

  3. plsalvador dijo:

    No se, no sé… Creo que el autor se conformaría con bastante menos (que, paradójicamente, puede ser bastante más). Pensemos, por ejemplo, en un Jim Hawkins que presta la novela una y otra vez. Y en unos receptores que (aun satisfechos) no emiten. El éxito es el mismo, y el autor lo intuye, aunque su novela sigue en el rincón de los aventureros. Sí, solo ha vendido tres ejemplares, pero ¡a tres lectorazos!

  4. Julia Navas dijo:

    A románticos amadores (y amantes) de la literatura como nosotros nos basta con la satisfacción del lector satisfecho (incluso emocionado) con nuestros escritos. Alimento con cuentagotas, pero..alimento. Uno puede morir de inanición, pero también de éxito. Un termino medio, no estaría mal.
    Cada vez que alguien me lee y que, aún con incisos, se muestra conmovido o simplemente interesado…yo siento una punzada, una emoción, un sonrojo, incluso…una sudoración. Es algo íntimo y maravilloso. No creo que un billete con un montón de ceros lo pudiera superar.
    Bueno, yo tengo que preparar un cumple doble a un par de diablillos. Buen fin de semana

    • plsalvador dijo:

      El del inciso soy yo. Creo. Así que podría decirse que soy el tercer diablillo… Ah, feliz cumpleaños² (aunque [sabido es] que prefiero los «no cumpleaños»).

  5. Julia Navas dijo:

    Sí, eres tú. Gracias. Yo hasta ahora, era una entusiasta de mis cumpleaños. Mimos y más mimos. Ahora…van siendo demasiados. Por la tarde, me escapo a una poresentación de un libro de una escritora de Gijón que triunfa fuera de esta estupenda ciudad. La presenta-la novela- un amigo ( lo es desde que ha leído mi novela y se ha sumado a los que quieren apoyarme y lanzarme un cable, quiero decir,que antes no lo conocía, no que es mi amigo a partir de su inefable ayuda…)
    Bueno. ¡Basta ya de charla! Siempre tengo algo que responderte.

    • plsalvador dijo:

      Esos son los buenos. Los que creen en ti cuando no eres nadie. Porque una vez que has conseguido algo, los apoyos (de todo tipo) llegan (de todas partes).

  6. Marga dijo:

    La idea es Romántica. Sí, con mayúsculas. Y lo es por ese desubrimiento en la sala vírgen. Por ese primer abrirse paso emocionante. Por eso me gusta. Luego, me temo, está el mundo real: con sus agentes literarios, con su “lectura” que no va mucho más allá de lo meramente productivo -económicamente-. Lleno de porcenajes, contables y abogados. Tremendamente frío. Exento de emoción. Práctico y aséptico. Y entonces la idea del éxito se envuelve de una cierta repugancia y lo vuelve aterrador, indeseable. Me asalta una imagen. A la inversa, diria yo. La del escritor de éxito, entrando en esa librería, deseando ver su libro en ese rincón perdido de la sala virgen. Íntegro, con aquellos párrafos que la editorial engulló porque lo hacían poco vendible, pero que eran sus hijos más queridos. Pero no. No está allí. Está fuera, en la sala principal, sobre ese podiúm de ganador fabricado por otros. Entre los más vendidos. Ya no podrá ser. Y lo sabe. Camuflado bajo su peluca y sus gafas de sol tintadas abandona el lugar recordando la felicidad virginal de aquél día en que vio su obra en el rincón olvidado de una sala perdida, al fondo de esta misma librería. Porque de éxito también se muere, piensa girándose hacia la puerta de la librería. Alguien debería advertirlo en alguna parte (como en las cajetillas de tabaco)… susurra ácidamente.

    Abrazotes

    • plsalvador dijo:

      De éxito también se muere… Me apunto esta frase. Ese éxito repugnante no debería existir. Los editores lo promueven y los lectores lo respaldan con su ignorancia. (Excepciones aparte.) Pero el escritor exitoso suele buscarlo.

  7. Lavanda dijo:

    Entonces ese libro será como una violeta, la flor más tímida del jardín, que siempre se esconde debajo de las hojas, pero que resalta con la pureza de su color a la vista de los disfrutadores más avezados. (Siempre le queda al escritor el truco de coger su libro a hurtadillas y colocarlo al salir, como quien no quiere la cosa, en la mesa de los bestsellers, alomejor tardan un buen rato en darse cuenta y devolverlo a su lugar original, y quién sabe cuánta gente posará su mirada sobre la cubierta en ese impás 😉 yo no he dicho nada…

    • plsalvador dijo:

      Sí, encima de los Pilares. Pero si le pillan con los ejemplares en las manos… Lo ideal sería contar con la ayuda de una dependienta. En cada librería. Algo surrealista. Una hipnosis múltiple. Y que todas las dependientas colocaran el título de marras en el mostrador de las novedades. Sí.

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