LOS BICHOS (Y SUS MIEDOS)

Epicuro estaba convencido de que la verdadera felicidad consiste en la serenidad resultante del dominio de todos los miedos. Me parece razonable. Sin embargo, esa anhelada serenidad es cuasi inalcanzable. Al menos enteramente.

Y el problema es que si no hay serenidad, entonces hay miedo. Y el miedo es el padre (y/o la madre) de la maldad. Porque el codicioso teme a la pobreza, al violento le aterra que abusen de él y el degenerado no consigue zafarse de sus viejos miedos.

Pero en vez de ponernos trágicos, divirtámonos. O intentémoslo. Confeccionemos una lista. Con los diferentes tipos de personas según el grado de serenidad alcanzado. Naturalmente, a menos serenidad, más perversidad.

Z→ Templadas: o beneficiosas: que dan más de lo que reciben.

Q→ Moderadas: o casineutras: que perjudican con recato.

K→ Extraviadas: o nocivas: que abusan sistemáticamente (de todo quisqui).

A→ Torcidas: o tóxicas: que (aun no siendo más que bichos) nos pisotean.

Bien (¿o mal?), todos tenemos nuestros miedos. La pregunta es: ¿intentamos dominarlos?: ¿andamos (o corremos) tras esa serenidad indispensable?

 

 

Imagen extraída de:

http://www.territoriocreativo.es/etc/2011/01/los-5-miedos-mas-comunes-en-los-social-media-y-como-enfocarlos.html

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Acerca de plsalvador

Aspirante a pensador (2ª acepción)
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12 respuestas a LOS BICHOS (Y SUS MIEDOS)

  1. Hola, Plsalvador: Sorprendido me has dejado con este artículo. Tan conciso, tan certero, tan limpio…
    Como tú dices, todos tenemos miedos y éstos normalmente sacan lo peor de nosotros (y son la causa de casi todo lo malo o de todo). Dominarlos no es fácil, pero me parece aún más difícil “reconocérnolos”. Ése debería ser el primer paso, pero no es fácil…. (suele ser doloroso).
    A mí, personalmente, las personas torcidas o tóxicas (bichos no me parece mala denominación) casi siempre lo que me dan es pena.
    Un abrazo.
    P.D.: Espero que se abra debate (estaré atento).
    Gracias (como siempre).

  2. Lavanda dijo:

    No sé si estar muy de acuerdo contigo, P.L. Para mí el miedo no tiene nada que ver con la maldad, sino mucho con la ignorancia. Se tiende a temer lo que no se conoce, por no ser conscientes de la forma en la que uno debe relacionarse con ese tipo de cosas desconocidas. Luego a partir de ahí, surge el rechazo: no te conozco-me asustas-te aparto. Y como consecuencia de esto, puede surgir, si el sujeto es propenso, la violencia: no te conozco-me asustas-te aparto-te golpeo. La violencia para mí en este caso no es un síntoma de maldad, sino de autodefensa. La solución: el conocimiento. Si conocemos lo y a los que nos rodean no tendremos porqué temerlos. Un abrazo, P.L. Tengo mucho trabajo atrasado por aquí, volví muy vaga de las vacaciones y muy saturada de historias que he ido pariendo sin dolor. Pero en leer este primero de tus criaturitos, los demás, sospecho que van a venir rodados.

  3. lunamelodia dijo:

    me ha gustado mucho tu articulo, concuerdo contigo sobre el miedo…
    muy interesante

  4. margarita dijo:

    Pues no estoy yo muy segura de eso de que a menos serenidad más perversidad. Aunque tu punto de vista es totalmente lógico, y racional. Yo lo miro desde otro punto de vista. Digamos que desde un ángulo muerto (sin que ello signifique que mi única neurona lúcida se ha vuelto mochales) Porque la perversidad, al menos la intencionada, también requiere de grandes dosis de serenidad (o serenidad-frialdad) que prevea, organice, encauce y desemboque en mala baba… Pero quizá el peor, sea el tipo de bicho que no sabe que es bicho. Quizá sea el más perverso de todos. El más temible. No podemos verle venir, por lo tanto no podemos defendernos; ni atacarle, porque en realidad no ataca conscientemente. Por lo tanto estamos indefesos totalmente ante él. Las combinaciones por supuesto, son amplias: creo que existen “peligrosos combinados” entre los prototipos que citas. En cuanto a la manera de encauzar el miedo. Creo que la mejor de todas es aceptar que uno lo siente. A partir de ahí razón, corazón, principios, emociones, momento, circunstancia… pueden hacer que no sólo cada individuo, sino que un mismo individuo combata un mismo miedo de muy diversas maneras…

    Abrazotes
    Pd: disculpa, disculpad mi extensión pero a lo interesante del tema se une (oh novedad) mi natural no síntesis.

  5. plsalvador dijo:

    A menos serenidad más perversidad porque:
    hablamos de una serenidad que se traduce en felicidad, de una serenidad mística que domina todos los miedos, de la serenidad que satisface (completamente) al ser.
    Ejemplo (tomando una situación cotidiana):
    La señora Zeta (templada) tiene un hijo que no encuentra trabajo. El tío del chico, el señor Ka (extraviado), la llama por teléfono: dile al chaval que prepare la oposición, que me han ascendido y (ya) muevo los hilos. Su hermana, la señora Zeta, le pregunta (inocentemente [es tan inocente, la felicidad…]): ¿hay muchas plazas? El señor Ka ríe (guturalmente): una, y sobra; el puesto es para mi sobrino; setenta mil al año; qué, ¿estás contenta? Zeta enmudece. Ha entendido. Su hermano quiere jugar sucio. Aunque sigue serena, feliz, baja los párpados con pesar al apiadarse del hombre. ¿Cómo voy a explicarle que nada me inquieta, que no temo por el futuro de mi hijo?

    • plsalvador dijo:

      Naturalmente: es mi punto de vista. Pero podemos seguir hablando sobre esa serenidad cuasi inalcanzable.

      • margarita dijo:

        Yo estaba ya casi de acuerdo con esa serenidad felicidad mística que tú argumentas. Y todo iba bien. Hasta. Hasta que llego al final y no sé si en su serena felicidad Zeta permitirá feliz e impasiblemente (serena) que ese hijo en cuya capacidad y valía confía plenamente ocupe el puesto que el tío (extraviado) Ka le tiene adjudicado… Me gustaría más que Zeta, un tanto menos serena y feliz le montara el pollo al señor extraviado. Pues esta postura tan serena de callar también pudiera ser un tanto “extraviada”. Por aquello del que calla otorga. Y por mi visión visceral del mundo (poco serena, la verdad, lo reconozco. Subjetiva, pues: me temo lo peor..)…¿Qué hará finalmente la señora Zeta, callara y otorgará, callará pero no consentira…o pondrá al señor Zeta colorado?

        Abracete
        Pd: que la pasión no te ciegue el conocimiento, reza el dicho; pero yo, ni caso…Aisss

      • plsalvador dijo:

        Seguramente la señora Zeta hablará con su hijo, le expondrá su parecer y dejará que él decida. La serenidad/felicidad física y la mística son bien diferentes. Pongamos otro ejemplo:
        Dos jóvenes se cruzan con un anciano que, inquieto, se palpa el hombro (porque no llega más atrás). «¿Por favor, queréis ver si tengo algo en la espalda?», les pregunta el viejo. En efecto, una araña grande y oscura se acerca a su cuello. Los chavales intercambian una mirada maliciosa. «No: no tiene nada», y se largan, paso tranquilo y sereno.
        Estos jóvenes aparentemente serenos, en el aspecto espiritual no lo están en absoluto. Alguien que está feliz y en paz consigo mismo no desea el mal a su prójimo. En realidad, estos chavales (aunque no son plenamente conscientes de ello) están rabiosos por dentro. O así lo veo yo.

  6. Cuatralbo78 dijo:

    Creo que en este juego de miedos, reconocimiento de tales y aceptación y tal y tal; se ha de contar con las armas que cada uno dispone y tiene alrededor.
    No es lo mismo un miedoso moderado con un mínimo de conocimientos o de experiencias que le aporten la capacidad para ir discerniendo sobre sus miedos y así aceptarlos, conocerlos y combatirlos, que otro que no tiene un medio ni medios propios para darse cuenta, ya sea por pensamiento propio o por experiencias (a palos se aprende o algunos así sólo pueden aprender) para combatirlos.
    Son muchos factores.
    Dicen que se ha de valorar al torero por el toro que tiene delante.

    • plsalvador dijo:

      Ciertamente, ciertamente, y qué difícil es “educar” a esos miedosos desenfrenados (sin medios propios para darse cuenta): sin duda, esta educación (cuasi) imposible constituye la asignatura pendiente de la Comunidad.

  7. Estoy de acuerdo contigo, Cuatralbo78 . Pero sólo en parte (dicho sin acritud). Es verdad que contar con ciertas herramientas, experiencias, formación, etc… concede ciertas ventajas. Pero no creo que sea posible llegar solo (por uno mismo) a esos lugares tan recónditos que nos negamos hasta hacerlos no transparentes, sino inexistentes.
    No se llega sólo, sino con ayuda. Y para eso sólo hace falta abrir los ojos y escuchar a través de los otros…
    Un cordial saludo.

  8. Cuatralbo78 dijo:

    De acuerdo contigo, testigodeasombros; pero creo que esa apertura de ojos ha de ser moderada. En el fondo yo lo veo como la manida frase de “enseñale a pescar no le des peces bla,bla,bla”. Abrir los ojos, bien, encauzar, bien, abrir una puerta, bien, mostrar…, pero no más allá. Creo que hoy día hace falta más estimular la curiosidad (y no sólo en algo concreto, sino en general, hacer que sea algo que crezca, la necesidad de conocer) que no referir concretamente algo o la manera de hacer algo.
    Creo que vivimos unos tiempos en los que la mano izquierda a veces se obvia y que tendemos más al adoctrinamiento que al consejo. Por eso con suavidad, yo lo veo mejor, que no tender a explicar y dar argumentos que, en la mayoría de los casos, pueden caer en la pedantería, y ser rechazados ya de por sí, y más por este medio informático, tan susceptible de malosentendidos.
    También creo que se ha de dejar un poco a la voluntad de cada cual, pues, otra vez echando mano del medio informático y la conexión internetera (redes sociales, bla, bla, bla…) a mi parecer hay recursos suficientes para encontrar las vías a algo “no tan superficial” en todos los aspectos y ahondar para sacar a flote ésos lugares recónditos a los que haces referencia; por tanto, estimulando la curiosidad y el placer que se puede encontrar en el “descubrir que hay vida más allá de X tema”, que no decir “esto si, esto caca” (pues a veces creo que hemos de ser un poco como niños a la hora de aprender y enseñar, pero con didáctica y no porque yo lo digo o es así). Nosésimexplico.

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